Atlante

14 de Mayo, 2005


Publicado el 14 de Mayo, 2005, 1:00

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Lo raro es que no se tirara al Bartolo, pero seguro que en sus tiempos mozos... Bueno, concentración.

Ahí lo tenemos: el gato peludo y trompudo alfa, el Príncipe, el Papa, haciendo de las suyas, es decir: no haciendo nada. Sí. Es príncipe y Papa a la vez. Va camino de desbancar a Borgia, el Papa valenciano que compró el título y que tuvo tres amantes y siete hijos. El gato peludo este ya lleva tres nenes (o nenas, o cualquier combinación de sexos, es que cualquiera lo averigua) y acaba de empezar. Batirá todos los records del Vaticano. Y mira que es jodío lograrlo.

Va de blanco, pero es que es muy pillo. Parece que es muy majo, accesible, buen gato, decente, sacrificado por los demás y honrado, pero luego cuando tiene que asumir responsabilidades y cumplir, se dedica a sacar panza (como en la foto) y cuenta que los omnívoros bípedos proveerán. Cuando era pequeñín teníamos esperanzas en él y lo llamamos Ratonzinger, que sonaba espectacular, algo así como "azote de los ratones" pero qué va, no es que cazara a ninguno, es que ni se dignaba a mirarlos. Tuvimos que cambiarle de nombre y ahora lo llamamos Beneadictus: adicto a lo bueno. Es lo suyo.

El coqueteo con Conguita (gata peluda y trompuda alfa) fue digno de un gran seductor: le prometió que cuidaría de "la camada", que siempre estaría a su lado, que sería fiel, que nunca le mentiría y que se casarían... no ha cumplido ni una. A los demás, les dijo que era el representante en el territorio de los omnívoros bípedos, que le hablaban y le explicaban Su Voluntad. ¡Dios, menudo trolero!. Ante tal cantidad de pecados, se tuvo que confesar ante mí (el truco de rascar la panza nunca falla). El secreto de confesión gatuno sólo se aplica a los felinos, por eso os puedo contar todo esto.

Otra confesión: con esto de las fotos... es que me siento como un Paparazzi.