Atlante

21 de Mayo, 2005


Publicado el 21 de Mayo, 2005, 1:00

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Mi hermana estudiaba este lunes para un examen de historia cuyo tema central era el de "la comunidad económica europea". No estudiaba de ningún libro, sino de unos apuntes que su profesor les había proporcionado y la verdad, ese hombre demostraba un acertado criterio en su elección. El tema hacía hincapié en todo el proceso de construcción de la CEE y la integración española en ella hasta llegar a un punto que es para hacer pensar, pues sugería que una de las pretensiones de la Europa económica era reducir el estado de bienestar. Es algo que supongo que los analistas saben desde hace tiempo, pero es difícil de escuchar algo en los medios de comunicación. La verdad es que la inversión extranjera y nacional huye de nuestro país y se dirige a zonas más pobres, donde materiales y mano de obra (trabajadores: hombres, mujeres, niños...) es más barata y menos problemática. Este es uno de los fenómenos que la Europa económica parece querer detener, pero se le suma también el hecho de que los trabajadores europeos somos demasiado exigentes. No somos tan producentes como trabajadores de EEUU o los de países tercermundistas y este es probablemente un problema aún mayor. Allí tienen la suerte de no tener sistemas de protección pública que les ayuden, amén de que aquí con un único sueldo vivían maridos, esposas, hijos y los familiares que fuera necesario sustentar. La Europa económica estaba preocupada y fue uno de los nuestros quien parece que dio con una buena fórmula para conseguir sus objetivos.

Los precios de la vivienda comenzaron a dispararse en todo el ámbito europeo e internacional, pero el resto de países consiguió ponerle freno y el nuestro no. Dado que Rato ha sido reconocido internacionalmente por su trabajo es de suponer que el prestigioso club al que pertenece o la Europa económica están orgullosos de su labor.

Incrementar el precio de la vivienda parece un golpe maestro para debilitar el estado de bienestar español. Ya no es tan fácil conseguir el primer hogar ni invertir para asegurar la jubilación. Los nuevos precios, inaccesibles para los jóvenes, nos obligan a replantearnos nuestra situación. Ahora más que nunca necesitamos dinero y para ello hay que trabajar con afán y denuedo. Ya no vale dedicarse a la buena vida. Ahora hay que temer por el futuro y endeudarse cuanto antes para tener una posibilidad de independizarse. Nos tienen pillados por donde más duele.

Me vino a la cabeza este tema cuando comentaba lo de aquél libro "cómo ganar amigos e influir en las personas". Las personas somos más susceptibles cuando nos hacen pensar que somos importantes. También este sistema se usó con todos nosotros. Mientras la vivienda se encarecía y toda España se endeudaba, no faltaron los numerosos comunicados explicándonos que la economía española crecía, incluso más que la media europea. Qué importantes se debieron de sentir los españoles entonces. En un mundo dominado por los procesos económicos, basta con hacer un anuncio del tipo "mejorará nuestra economía" para que sonriamos y alabemos a quienes tratan de convertirnos en seres dependientes de por vida. La economía marcha, pero nuestros ahorros se esfuman y todo se nos ha puesto cuesta arriba, al menos a la gente de mi generación. La economía va bien, pero ahora para vivir necesito invertir casi todo mi sueldo si deseo una vivienda digna. Me explico, con digna, me refiero a algo pequeño. Para una casa espaciosa ya hacen falta dos sueldos y eso quizá es lo que esperaban las personas más influyentes: que un único sueldo no bastara para mantenerse.

Llega el PSOE al poder y la estrategia no está cambiando en absoluto, al fin y al cabo, dicha estrategia parece recomendada por la "alta finanza" europea, deseosa de crear un espacio competitivo que aprovechar contra EEUU, China, Japón y Rusia. El ministerio de vivienda no ofrece la verdadera solución - porque debilitaría nuestra economía - y se limita a perder el tiempo, como si esperara a que la situación sea tan precaria que debamos de aceptar alguna de sus vergonzosas iniciativas.

¿Nos llevará a algo bueno todo esto? Me refiero a la lucha económica, a la necesidad de imitar el modelo triunfante de EEUU, basado en el engaño y la explotación de los trabajadores y en la consecución a cualquier precio de los recursos del extranjero. Europa querría encontrar su propio estilo, pero parece incapaz de conseguirlo y parece que se prepara para imitarlo si hiciera falta. Que la economía, el comercio, es quien ha creado la sociedad tecnológica actual, es evidente, pero qué sucederá si la competencia entre las transnacionales, los países y los continentes nos obliga a la deshumanización o nos convierte en dependientes de tales poderes.

De verdad que me gustaría entender la economía a un alto nivel para saber si todo este sistema económico nos trata de beneficiar a todos o simplemente se nos ha puesto en contra.

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