Atlante

14 de Junio, 2005


Publicado el 14 de Junio, 2005, 1:00

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A los gatos peludos, a su manera, también les gusta el botelleo. Es la única conclusión a la que podemos llegar después de verlos esconderse dentro de las cajas de cerveza y jugar entre los tercios que aún no han caído en las insaciables fauces de los humanos, criaturas sin medida y sin capacidad de contención. Para ellos, expuestos a tan temprana edad a la visión de estas bebidas y a su alta aceptación social no existe la posibilidad de plantearse una vida sin ellas. En el suelo de la cocina está la caja de cervezas esperando a que algún invitado de los omnívoros bípedos las deguste. En el frigorífico, la botella de vino esperando a la hora de su rito de alimentación. Ante tales perspectivas es lógico pensar que alguno de ellos sucumbirá ante su influencia y se sumirá en un ritmo de vida en el que necesita la liberación del alcohol para poder desprenderse de sus cohibiciones (quizá incluso de sus sublimaciones ¿verdad?). Este gato peludo que vemos en la foto... ha visto demasiado veces a los omnívoros bípedos practicando el arte marcial del mono borracho, normal que lo haya aprendido y que se le vea una y otra vez saltando encima de sus hermanos fuera de control arreándose mordiscos. Como se suele decir, dime con quién andas y te diré cómo eres...