Atlante

Publicado el 19 de Julio, 2005, 0:43

Se abalanzaban uno sobre otro y se revolcaban por el suelo sin mirar antes a qué se arriesgaban con ello. Así era su joven espíritu en las primeras semanas de vida, plenas de jugueteos y miradas curiosas. Ya han pasado bastante más días y se constata claramente que el experimento ha sido un profundo fracaso, la influencia española ha superado contundentemente a la oriental. Los gatos peludos y trompudos sin categorizar no se han convertido en grandes guerreros, por fortuna tampoco en grandes bebedores de cerveza. Para qué pelear, fue lo que debieron de pensar cuando vieron que se podían dar a la buena vida española, a imagen y semejanza de sus mayores. Para qué. Acaso no es mejor ver el futbol u hojear las revistas de coches o de gatas peludas en lencería.

Lo siento Gatopardo, se han dado al hedonismo puramente español y no he podido hacer nada. Quizá si hubiera probado el truco del cielo y las 17 vírgenes... y los 17 ferrari...