Atlante

Agosto del 2005


Publicado el 31 de Agosto, 2005, 0:03

        "Somos lo que hacemos con nuestro tiempo" escribía hace unos días, comentando que una persona destaca y desarrolla por encima de lo común aquella tarea a la que dedica todo su tiempo. Aspectos como su título académico o la carga genética no influyen tanto, según yo creo entender. Lo importante parece ser el tiempo dedicado, la experiencia que proporciona el esfuerzo constante aplicado al desarrollo personal. Sin embargo, habría un problema a la hora de realizar este esfuerzo constante y es nuestra propia naturaleza, tan preocupada por la satisfacción de nuestras necesidades inmediatas: hambre, sueño, placeres... Estamos rodeados por estímulos que son capaces de arruinar nuestra concentración, requisito tan deseado para la obtención del progreso personal. Supongo que cada uno conseguirá la concentración usando sus propios métodos, habrá a quien no le resulte costoso lograrlo, habrá a quienes sí, quienes tal vez necesiten recompensas adicionales para sentirse motivados, el objetivo, al final, es concentrarse.

        La concentración es el verdadero motor de la comprensión. Valen más quince minutos de aprendizaje en el que la mente está concentrada que horas de divagación, que equivaldrán a horas echadas en balde. La concentración es el primer elemento imprescindible, después vienen otros como la asociación mental de lo aprendido y la puesta en práctica. Se aprende lo que se asocia, se asocia lo que se practica, porque practicando se producen una infinidad de sensaciones que ayudan a retener en la mente las ideas que perseguimos.

        Y todos estos requisitos pueden cumplirse fácilmente cuando una persona está bajo un estado anímico especial: el entusiasmo. Una persona entusiasmada por lo que hace alcanza el mayor grado de concentración, asocia con la mayor facilidad y practica con el mayor tesón. Es el entusiasmo el mejor estímulo para la persona. Repasando biografías de grandes artistas o personalidades humanas, hay un rasgo que comparten: esa gran cantidad de tiempo que han dedicado llevados, en gran número, por la pasión hacia sus actividades. La historia habla de innumerables personas a las que las circunstancias le obligaron a entrar sus páginas, pero también de ese otro grupo de gente que ha destacado y ha logrado sus propios párrafos por derecho propio. Y si ellos no han entrado, sí lo han hecho sus obras.

        Edison construyó unas dos mil bombillas antes de dar con una que funcionara y dedicó toda su vida a la creación de inventos sin importar el número de fracasos previos. Alejandro Magno se lanzó a la conquista del mundo llevado también por unas ideas que le poseían. La abolición de la esclavitud en los países occidentales fue defendida por gente entusiasmada por sus creencias y la segunda guerra mundial fue causada por alguien en el que hervía el mismo sentimiento.

        Los humanos notamos esa emoción en las personas a las que escuchamos y nos dejamos atrapar por ellas, ignorando a los que no tienen ese brillo en los ojos. Es el entusiasmo uno de los grandes motores de la humanidad, de los grandes cambios en la historia, de las proezas humanas, de los hallazgos científicos. Y si no se aspira a llegar a tanto, se puede considerar simplemente la llama que permite el desarrollo de una persona. Habla con alguien y averigua qué le apasiona y entusiasma, encontrarás no sólo aquello en lo que puede alcanzar su máximo potencial, sino también lo que lo hace único y digno de maravilla, lo que lo hace especial. A todos hay algo que nos entusiasma, eso es lo que nos hace extraordinarios y ese algo es fácil de encontrar en los demás.

        "Somos lo que hacemos con nuestro tiempo" escribía hace unos días, comentando que una persona destaca y desarrolla por encima de lo común aquella tarea a la que dedica todo su tiempo. Aspectos como su título académico o la carga genética no influyen tanto, según yo creo entender. Lo importante parece ser el tiempo dedicado, la experiencia que proporciona el esfuerzo constante aplicado al desarrollo personal. Sin embargo, habría un problema a la hora de realizar este esfuerzo constante y es nuestra propia naturaleza, tan preocupada por la satisfacción de nuestras necesidades inmediatas: hambre, sueño, placeres... Estamos rodeados por estímulos que son capaces de arruinar nuestra concentración, requisito tan deseado para la obtención del progreso personal. Supongo que cada uno conseguirá la concentración usando sus propios métodos, habrá a quien no le resulte costoso lograrlo, habrá a quienes sí, quienes tal vez necesiten recompensas adicionales para sentirse motivados, el objetivo, al final, es concentrarse.

        La concentración es el verdadero motor de la comprensión. Valen más quince minutos de aprendizaje en el que la mente está concentrada que horas de divagación, que equivaldrán a horas echadas en balde. La concentración es el primer elemento imprescindible, después vienen otros como la asociación mental de lo aprendido y la puesta en práctica. Se aprende lo que se asocia, se asocia lo que se practica, porque practicando se producen una infinidad de sensaciones que ayudan a retener en la mente las ideas que perseguimos.

        Y todos estos requisitos pueden cumplirse fácilmente cuando una persona está bajo un estado anímico especial: el entusiasmo. Una persona entusiasmada por lo que hace alcanza el mayor grado de concentración, asocia con la mayor facilidad y practica con el mayor tesón. Es el entusiasmo el mejor estímulo para la persona. Repasando biografías de grandes artistas o personalidades humanas, hay un rasgo que comparten: esa gran cantidad de tiempo que han dedicado llevados, en gran número, por la pasión hacia sus actividades. La historia habla de innumerables personas a las que las circunstancias le obligaron a entrar sus páginas, pero también de ese otro grupo de gente que ha destacado y ha logrado sus propios párrafos por derecho propio. Y si ellos no han entrado, sí lo han hecho sus obras.

        Edison construyó unas dos mil bombillas antes de dar con una que funcionara y dedicó toda su vida a la creación de inventos sin importar el número de fracasos previos. Alejandro Magno se lanzó a la conquista del mundo llevado también por unas ideas que le poseían. La abolición de la esclavitud en los países occidentales fue defendida por gente entusiasmada por sus creencias y la segunda guerra mundial fue causada por alguien en el que hervía el mismo sentimiento.

        Los humanos notamos esa emoción en las personas a las que escuchamos y nos dejamos atrapar por ellas, ignorando a los que no tienen ese brillo en los ojos. Es el entusiasmo uno de los grandes motores de la humanidad, de los grandes cambios en la historia, de las proezas humanas, de los hallazgos científicos. Y si no se aspira a llegar a tanto, se puede considerar simplemente la llama que permite el desarrollo de una persona. Habla con alguien y averigua qué le apasiona y entusiasma, encontrarás no sólo aquello en lo que puede alcanzar su máximo potencial, sino también lo que lo hace único y digno de maravilla, lo que lo hace especial. A todos hay algo que nos entusiasma, eso es lo que nos hace extraordinarios y ese algo es fácil de encontrar en los demás.

Publicado el 29 de Agosto, 2005, 0:21

De los ensayos I, capítulo XXXI, Montaigne hablando de la Atlántida y de América.

Tuve junto a mí durante largo tiempo a un hombre que había vivido diez o doce años en ese otro mundo descubierto en nuestro siglo, en el lugar donde Villegagnon tomó tierra y al que llamó Francia antártica (nota: Brasil, fue llamado de ese modo por Villegagnon cuando desembarcó en 1557). Este descubrimiento de un país infinito parece ser considerable. No sé si puedo asegurar que se harán otros en el futuro [...]. Platón introduce a Solón (en el Timeo 21b-25d), para contar cómo supo por los sacerdotes de la ciudad de Sais en Egipto que, antaño, antes del diluvio, existía una gran isla llamada Atlántida, exactamente en la boca del estrecho de Gibraltar, que comprendía más países que Asia y África juntas; y que los reyes de aquel territorio, que no solo poseían esa isla sino que habían avanzado tan lejos en tierra firme que llegaban a lo ancho de África hasta Egipto y a lo largo de Europa hasta la Toscana, decidieron dar un salto hasta Asia y subyugar a todas las naciones que bordean el mar Mediterráneo hasta el golfo del mar Mayor; y para ello, atravesaron las Españas, las Galias, Italia, hasta Grecia, donde los atenienses los contuvieron; mas que, algún tiempo después, fueron engullidos por el diluvio, los atenienses, ellos y su isla. Es muy verosímil que aquel enorme estrago de agua produjera cambios extraños en las regiones de la tierra, al igual que se considera que el mar arrancó a Sicilia de Italia. [...] Mas no hay grandes indicios de que esta isla (Atlántida) sea ese mundo nuevo que acabamos de descubrir, pues tocaba casi con España y sería increíble que la inundación la hubiera apartado hasta donde está, a más de mil doscientas leguas, aparte de que las modernas expediciones han descubierto que casi no es una isla, sino tierra firme.

Por Atlante_, en: Lectura

Publicado el 27 de Agosto, 2005, 19:19

Un sistema político formado por los seres humanos, esas criaturas tan imperfectas y tendentes a satisfacer sus propias necesidades y no las de los demás, ¿puede garantizar el respeto a todas las personas? En principio lo haría si a la hora de tomar decisiones se tiene en cuenta a todos los ciudadanos. Hoy por hoy este sistema no es viable, ya que necesitaría que todos expresáramos nuestra opinión sobre todos los asuntos de la comunidad y al no existir un medio que permita tal recolección de opiniones con garantías, es decir, suficientemente fiable, acabamos por admitir que hay que seleccionar a los políticos para que decidan en nuestro nombre.

La democracia no es el mejor sistema de gobierno conocido por el hecho de que los gobernantes se elijan, sino porque sus mecanismos permiten la existencia de un gran número de partidos políticos que se ven abocados a intentar satisfacer a todos los ciudadanos y a denunciar cuando esto no está sucediendo. Lo que quiero decir es que todo va bien mientras los políticos tienen intereses dispares y contrapuestos. Los políticos no pueden ignorar un sector de la población (empresarios, trabajadores, etc) sin la consecuencia natural de perder votos que ganarán sus contrarios. Cuantos más partidos políticos compiten, más efectivo es el sistema.

La democracia, por tanto, funciona cuando forma un modelo complejo en el que los políticos no pueden arriesgarse a caer en la corrupción porque eso les haría perder poder. La corrupción, que generalmente permite un aumento del control del gobernante, en una sociedad democrática puede volverse en su contra. La democracia es, por tanto, el sistema político más eficiente a la hora de evitar la corrupción y esa es su verdadera virtud, pero como tampoco es incapaz de evitarla por completo, es simplemente el sistema de gobierno menos malo, que es lo que se suele decir de ella.

La democracia es complejidad y sólo es el mejor sistema que conocemos porque es el sistema más complejo que podemos desarrollar, por lo menos así era hasta el nacimiento de internet. Cuantos más intereses hayan en el juego de la política, menos corrupto se volverá ese ambiente, la sociedad se puede mejorar, entonces, añadiendo complejidad al conjunto de poderes que cohabitan en un territorio, esto hará aún más difícil su control, la corrupción y por tanto será más libre. Desde hace poco tiempo, un nuevo factor se va añadiendo a esta ecuación y ese factor es la ciudadanía. Hasta ahora, los ciudadanos eran un sector pasivo que recibían la información por medios ajenos, que delegaban las decisiones en otras personas y que se sometían a los dictados del poder hasta que el descontento era tan grande que la chispa de la manifestación o la revolución prendía. Ahora, sin embargo, la ciudadanía puede organizarse mejor usando los sistemas de comunicación o la red, lo que la va convirtiendo en un poder independiente. Realmente este sería el estado aconsejable para el pueblo: ser un poder independiente, ser verdaderos individuos que no necesitan afiliarse a una ideología o asociación para hacer valer lo que les conviene. Ser parte de la complejidad social, un elemento igual de importante que los demás: jueces, políticos, empresarios, funcionarios, etc. Esperemos que las nuevas tecnologías nos sigan sirviendo para aumentar la independencia de los ciudadanos del resto de poderes, aumentando la complejidad de la sociedad (nunca reduciéndola) y haciéndola más estable, más libre y mejor para todos, un espacio en el que es el hecho de ser distintos el que garantiza que siempre habrá sitio para todos porque nadie puede conseguir el control absoluto.

(El gráfico es una creación copyleft de Sombra)

Publicado el 26 de Agosto, 2005, 19:12

Esto escribía en su obra “Testamento” el goliardo Francois Villon, primer poeta maldito de Francia mientras esperaba que se cumpliera la sentencia de muerte a la que había sido condenado:

  

“Yo soy Francois, lo cual me pesa.

Nacido en París, junto a Pontoise

Y de la cuerda de una toesa

sabrá mi cuello lo que mi culo pesa.”

 

Hasta ahora se trataba de uno de los mejores ejemplos que conocía de un hombre condenado enfrentándose a la muerte con el sentido del humor como arma. Ante la muerte cierta, parece que el peso de la vida desaparece y más de uno torna su ánimo calmado y su lengua punzante. Ahora estoy leyendo los ensayos de Michel de Montaigne y en los Ensayos I, capítulo XIV me he encontrado uno de estos textos dedicado a las grandes preocupaciones humanas, y así se expresa respecto a los pesares de la gente y a la actitud ante la muerte:

 

“Los hombres (dice una antigua sentencia griega) están atormentados por la idea que tienen de las cosas, no por las cosas en sí. Mucho ganaríamos en cuanto al alivio de nuestra mísera condición humana si se pudiese establecer siempre como verdadera esta tesis. Ya que si los males solo pueden penetrar en nosotros a través de nuestro juicio, parece lógico que esté en nuestro poder el despreciarlos o el tornarlos hacia el bien. Si las cosas se entregan a nuestra merced, ¿por qué no cambiarlas o adaptarlas en beneficio nuestro? Si lo que llamamos mal y tormento no es ni mal ni tormento de por sí, sino que solo nuestra fantasía le presta esta cualidad, en nosotros está el cambiarla. Y pudiendo escoger, si nadie nos fuerza, estamos prodigiosamente locos al tomar partido por lo más molesto y al dar a las enfermedades, a la indigencia y al desprecio, un gusto malo y amargo pudiendo dárselo bueno, y puesto que el destino sólo nos proporciona la materia, a nosotros toca el darle forma.

 

...

 

Cuántas personas del pueblo vemos que van a la muerte, y no a la muerte normal, sino envuelta en la vergüenza y a veces acompañada de atroces tormentos, con tanta serenidad, unos por tozudez, otros por necedad, que nadie advierte cambio alguno en su estado ordinario; ocupándose de los quehaceres domésticos, aconsejando a sus amigos, cantando, haciendo discursos y entreteniendo al vulgo, mezclando bromas incluso y bebiendo a la salud de sus conocidos al igual que Sócrates. Uno al que llevaban a la horca decía que no lo hiciesen por tal calle pues corría el peligro de que un tendero le echase el guante a causa de una antigua deuda. Decíale otro al verdugo que no le tocase la garganta porque no le hiciera retorcerse de risa de tan cosquilloso como era. Otro respondió al confesor que le prometía que cenaría esa noche con el Señor: “Id vos, id vos, que yo por mi parte ayuno”. Otro, habiendo pedido algo de beber, al haber bebido el verdugo primero dijo que no quería beber después de él por miedo a coger las viruelas. Todos hemos oído contar la historia del picardo aquél, al que, estando en el cadalso, le presentaron a una prostituta para (como nuestra justicia permite a veces) salvarle la vida si quería casarse con ella; él, habiéndola contemplado un poco y viendo que cojeaba, dijo: “Quita, quita, que cojea”.“

 

Y me salgo un buen trozo y llego hasta la respuesta que le da un condenado al sacerdote que intenta conseguir que se encomiende a Dios:

 

“Al hombre que le exhortaba a encomendarse a Dios, preguntole:

-         Quién va para allá?

Respondiole el otro:

-         Vos dentro de poco si a Él le place.

-         ¿Estaré allí mañana por la noche? – replicó.

-         Encomendaos simplemente a Él – prosiguió el otro - , pues pronto estaréis allí.

-         Entonces más vale que yo mismo le lleve mis encomiendas – añadió él.”

Por Atlante_, en: Lectura

Publicado el 25 de Agosto, 2005, 13:31

La sociedad más destructiva y terrible imaginable ya fue imaginada por George Orwell. 1984 es el infierno, la aniquilación del ser humano como ser libre y la visión más desesperanzadora del mundo que he leído. En estos días en que los soldados españoles van a Afganistán a luchar por la paz, es cuando se ve que ciertas mentiras y engaños se parecen mucho a las que se usan en la actualidad.

En 1984, tres eran los grandes slogans del Partido Interior que dominaba los destinos de sus habitantes, los escribo y los comento por encima:

Guerra es Paz

Libertad es Esclavitud

Ignorancia es Fuerza

La Guerra es la paz. El estado de guerra continuo y constante trae la estabilidad al mundo, manteniendo a los poderosos en su cima y a los ciudadanos en la miseria y en la imbecilidad.

La Libertad es Esclavitud. El ser humano queda completamente privado de individualidad. Todo aquél que se comporta como un ser independiente y no como miembro de la masa es capturado por la "Policía del Pensamiento", considerado un "Crimental" y llevado al "Ministerio del Amor" donde su personalidad es destruida. En 1984, los esclavos creen ser libres.

La Ignorancia es Fuerza. El Partido se encarga de mantener en la ignorancia a los ciudadanos y obliga a que toda la información sobre el pasado se rescriba según sus propios intereses. Lo que estaba escrito ayer, si hoy se demuestra como peligroso, se rescribe para que no queden pruebas. La sociedad vive en el más absoluto desconocimiento del pasado, que es modificado día tras día para que la historia sea como el Partido quiere. Como el pueblo es ignorante, el estado es fuerte.

Si comparamos el estado de guerra actual de los EEUU con las teorías sobre "La Guerra es la Paz" podemos encontrar grandes similitudes.

Aquí pongo el texto que hace referencia al peligro que supone para el estado que el nivel de la calidad de los ciudadanos aumente y cómo la guerra es el camino para que los ciudadanos admitan que la sociedad no puede darles una vida mejor, distinta a la de la pobreza y el miedo:

"Pero también resultó claro que un aumento de bienestar tan extraordinario (nota: debido al extraordinario desarrollo de la tecnología y de las máquinas) amenazaba con la destrucción de una sociedad jerárquica. En un mundo en que todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de la desigualdad. Si la riqueza llegara a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza (nota: y el ocio desmedido) suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada, no tendría derecho alguno a imponerse sobre los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia"... [] .... El problema era mantener en marcha las ruedas de la industria sin aumentar la riqueza real del mundo. Los bienes habían de ser producidos, pero no distribuidos. Y, en la práctica, la única manera de lograr esto era la guerra continua.

El acto esencial de la guerra es la destrucción, no forzosamente de vidas humanas, sino de los productos del trabajo. La guerra es una manera de pulverizar o de hundir en el fondo del mar los materiales que en la paz constante podrían emplearse para que las masas gozaran de excesiva comodidad y, con ello, se hicieran a la larga demasiado inteligentes."

Y a nosotros nos dicen que la guerra de Irak era necesaria para la paz, que deben mantenerse los efectivos en Afganistán para mantener la paz...

He encontrado una bitácora que usa esa obra maestra que es 1984 para hacer comparaciones con la realidad actual. Últimamente se dedica a hablar de los sucesos relacionados con el atentado de Londres y el asesinato del joven brasileño:

http://1984-2004.blogspot.com/

Una buena síntesis de 1984 se puede encontrar en:

http://html.rincondelvago.com/1984_george-orwell_14.html

Por Atlante_, en: Lectura

Publicado el 22 de Agosto, 2005, 22:47

por Jose Carlos García

No siempre las peores intenciones acaban por conseguir sus óptimos resultados. En el caso de Internet, el encargo del Departamento de Defensa de los EE.UU. a las universidades para lograr ser invencible, terminó siendo un arma de doble filo. Necesitaba un sistema que pudiera sobrevivir a un ataque masivo en caso de guerra nuclear. La solución fue descentralizar y luego interconectar entre sí los ordenadores de las bases militares por medio de una red.

Esta idea fue rescatada por las universidades subvencionadas y propagada por los foros de aficionados a los microordenadores, "hackers" y activistas, que empezaron a ver en aquel medio una posibilidad de cooperación a distancia entre grupos afines dispersos geográficamente. Comenzaron a proliferar nodos de comunicaciones (BBSs) por todas partes, los cuales se conectaban periódicamente entre sí por medio del teléfono. Cada vez más gente utilizaba este método de una manera anónima y comenzaron a crearse las llamadas comunidades virtuales. Curiosamente, con la intención de conseguir un ejército invencible, se construyó una red incontrolable, incensurable. Pretendiendo una comunicación entre los grandes ordenadores militares se acabó comunicando a personas y colectivos por medio de microordenadores.

Estas pequeñas redes se fueron interconectando hasta llegar a un complejo sistema que cubrió toda la superficie del planeta: Internet. Sin estrutura jerárquica ni órgano de gobiernos, principalmente tenía un uso civil y científico. Grupos muy variados se enviaban mensajes, imágenes, documentos, etc. de una forma más cómoda y barata que con el conocido fax. Aunque para ello se necesitaba un ordenador con módem y una línea telefónica. Esto creó la primera zanja entre los ahora llamados info-ricos e info-pobres.

Y ocurrió que, desde el mundo científico -esta vez con unos fines nada perversos- se inventó un método para poder unificar el modo de acceder a la información que había repartida por los ordenadores. Se llevó la idea del hipertexto al ámbito de las redes. Un texto que tuviera dentro de sí referencias a otros, dentro del mismo ordenador o en cualquier otro conectado a la red, podría llevarnos, sólo manejando el ratón, a obtener ese otro texto referenciado. Así se podría construir la biblioteca virtual más grande del mundo y hacerla accesible a la gente. A este invento se le denominó "web" (telaraña) y a la acción de moverse entre los textos referenciados o enlazados se le llamó "navegar".

Desgraciadamente esto se desvió hacia otra parte, pues las potencialidades del uso civil se esfumaron rápidamente en cuanto llegaron los mercaderes. Éstos vieron las posibilidades que brindaba el nuevo medio: mayor información sobre las preferencias de sus clientes, publicidad dirigida y adaptada, la teletienda perfecta. Se comenzaron a crear grandes centros virtuales de entretenimiento/publicidad que intentaban atrapar la atención del "navegante", pues tal era la cantidad -todavía hoy crece exponencialmente- de nodos conectados a la red que navegar resultaba a veces improductivo y aburrido.

Recientemente, con la excusa de liberar a los usuarios de la necesidad de buscar entre la increíble cantidad de datos disponibles, estan apareciendo ofertas de suscripciones a centros de información que preseleccionan y adornan con anuncios la misma, salvándonos de una bulimia informativa. Estos agentes evitarán cualquier sorpresa en nuestro buzón personal. Una vez caracterizados perfectamente no tendremos por qué preocuparnos en explicar nuestros deseos y preferencias. Así pasamos de un uso activo de la red a ser meros espectadores pasivos, como ocurre con la TV.

Resulta más interesante ir a la deriva por el océano del web que ser atrapado en uno de esos gigantescos remolinos; más gratificante el Caos de la información desordenada que el Orden de los nuevos centros virtuales; más edificante el hipertexto que nos lleva a todas partes que el que nos dirige continuamente al mercado. Porque sólo con esa deriva podemos encontrar auténticas sorpresas, descubrir a otras personas o grupos de cualquier parte del mundo con problemas o intereses afines. Y de ahí a la cooperación, o como mínimo al intercambio de experiencias, no hay casi ni un paso.

Es posible llevar a la práctica aquella frase de "piensa global, actúa local". Por medio de Internet se han podido difundir los hechos ocurridos en Tiananmen, Timor, la Guerra del Golfo y Bosnia; han tenido portavoces grupos como el EZLN, el MRTA, se han orquestado campañas de mensajes masivos en protesta por las pruebas nucleares de Mururoa, en contra de sentencias de pena de muerte, etc. Ya está siendo utilizada por infinidad de movimientos radicales (situacionistas, ecologistas, gays y lesbianas, educación alternativa, crítica de medios de masas, etc.) y sociales (ONGs, asociaciones de vecinos, plataformas, etc.).

Sin embargo hay mucho escéptico y reacio a usar este medio. La alienación que provoca el ordenador y los efectos que tiene tanto en la gente "conectada" -enganchada- como en los que aspiran a estarlo, quedan en segundo lugar ante la mayor amenaza que suponen las intenciones del Mercado con este invento. El conglomerado se compone de compañías de telecomunicaciones (AT&T, MCI, BT, DT...), empresas de informática (Microsoft, IBM, Sun,...), grandes corporaciones multimedia (Disney, Time Warner, NBC,...) y, finalmente, las empresas de marketing. Se producen cada vez más fusiones y acuerdos incluso entre empresas de distintos sectores. Mantienen una lucha encarnizada por conseguir la mayor cuota de mercado posible, por afianzarse en nuestras pantallas. Para ello invierten varios miles de millones de dólares anuales. Sería ingenuo pensar que el pueblo tiene algo que ganar con todo esto...

Sin embargo, si no le ponemos remedio podemos perder una herramienta potencialmente subversiva, creadora de infinidad de alternativas, de nuevas formas de comprender el mundo, y que permite cooperar a distancia (por muy impersonal que sea). La Red está ahí para usarla como uno tenga a bien, para conseguir los últimos juegos de ordenador (se ha convertido en un medio de intercambio de programas piratas), para conocer gente (incluso enamorarse...), para creerse uno que se está divirtiendo o informando, o para sacarle jugo. Mejor sería adentrarse en el océano desordenado, lleno de ruido, e ir descubriendo esas islas perdidas de las que antes hablábamos; y después, quizás, fundar nuestra propia isla dentro del archipiélago. Lo único que podemos decir es: "Navegante no hay camino,..."

Publicado el 20 de Agosto, 2005, 11:16

Para ver la página creada usando MediaWiki, que contiene información sobre la campaña y estadísticas actualizadas cada hora, pincha aquí.

Publicado el 19 de Agosto, 2005, 20:31

Ramón, no el Ramón de Ciberpunk, sino el Ramón de los Unicornios, me enviaba el otro día el enlace hacia una noticia de BBC mundo en la que se destacaba que "el eminente historiador Jacques Collin-Girard" investigaba la posibilidad de que la atlántida estuviera realmente muy cerca nuestro, al oeste de Gibraltar, en un archipiélago que habría estado en el estrecho de Gibraltar, entre Cádiz y Marruecos . No es el único que lo afirma, esa teoría, la maneja desde hace tiempo un investigador hispano-cubano llamado Georgeos Díaz-Montexano.


La teoría de Díaz está basada en los propios textos de Platón, que aludían a "Las columnas de Hércules", es decir, el estrecho de Gibraltar, cerca de "Gadir" la antigua ciudad fenicia, palabra de la que derivó Cádiz.

Quizá los Atlantes vivieron relativamente cerca nuestro y quizá pronto se acabe por confirmar esta teoría

La Atlántida en el estrecho de Gibraltar.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4154000/4154226.stm

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3230000/3230239.stm

La atlántida en Cádiz.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3781000/3781609.stm

Las investigaciones de Georgeos Díaz-Montexano:

http://www.phistoria.net/content/view/26/2/

http://www.phistoria.net/content/view/69/2/

El foro de Díaz-Montexano:

http://atlantisnews.proboards42.com/

Publicado el 17 de Agosto, 2005, 12:06

Es el momento de que los que paséis por este blog seáis partícipes de un rotundo experimento sobre psicología veraniega. Mirad durante diez segundos la fotografía de arriba, no a los gallus gallus que tratan de crear un túnel por el que escapar, sino a las dos personas de abajo. Después de observar durante ese tiempo la imagen, responde a la siguiente pregunta ¿las personas te han parecido personas inteligentes o más bien borregos?

<!--[if !supportEmptyParas]--> <!--[endif]-->

Sorprendentemente, en un 99,99% de los casos se acaba viendo borregos en la fotografía. Hay que advertir sin embargo que no son tales los fotografiados, son gente inteligente, pero las circunstancias ambientales que nos rodean nos hacen percibir de un modo erróneo la realidad, pronto aclararé la causa.

Lo que voy a demostrar es tan demoledor que es preferible comenzar exponiendo los méritos del experimento para aumentar su credibilidad. Lo primero que hay que advertir es que una gran cantidad de investigadores han participado en la creación de la estadística:Gatopardo, Muiño y la gente de Ciberpunk, así como yo mismo, hemos hecho la prueba en 1000 voluntarios, de los cuales todos menos uno vieron los borregos (esta era la primera parte de la prueba, después expondré la segunda). Así, Gatopardo entrevistó a 246 voluntarios, Muiño a 366, la peña de Ciberpunk a 387 y yo a 1 persona, que casualmente era yo mismo, ya que no tuve tiempo para más. De todas esas personas, sólo una percibió que esos borregos no eran unos borregos y fue la persona que yo entrevisté.

Sin embargo, como segunda parte del experimento se suministró una fotografía nocturna en la que había una absoluta falta de luz y en esas condiciones, un 100% de los entrevistados no vio a esos "borregos"... sospechoso.

Los hechos son evidentes: ante una alta luminosidad esas personas parecieron borregos mientras que ante un bajo nivel de luminosidad, no.  ¿Las conclusiones? Teniendo en cuenta que estamos en verano, parece evidente que esas personas parecen borregos por el color de su piel. Ambos están blancos y no sólo eso, sino que además están a la sombra y no tomando el sol como debieran en este mes de Agosto. Sí señores, el 99"99% de los entrevistados confundió a esas personas como borregos únicamente por el color blanco de su piel. Craso error y clara demostración de que nuestros conceptos mentales están equivocados. Para la mayoría de la población, si una persona está al sol, a 30 grados o más, no es borrega, mientras que si está fresquito a la sombra sí es borrega. Se preguntarán: ¿cómo es posible esto?, yo también me lo pregunto y los de la foto también se lo preguntan. La única explicación es que la industria turística y el deseo de destacar sobre las demás personas de nuestra ciudad han producido esa extraña inversión en nuestros conceptos, haciendo primar el status social ante la lógica, asociando la piel castigada y quemada con la belleza y la piel sana con la fealdad. A los que acaben de comenzar su quincena de vacaciones sólo puedo decirles que, como demuestra el experimento, el mejor momento para ir a la playa es por la noche, es cuando te aseguras de que nadie puede verte como un borrego por muy blanco que estés...

Publicado el 11 de Agosto, 2005, 10:27

Richard Stallman alerta del "poder excesivo" de los Estados al registrar datos de todos los ciudadanos para combatir el terrorismo

Este es el enlace a la noticia.

No olvides firmar aquí
, estar atento a las restricciones que se nos imponen y sobre todo de pasar este enlace para que otras personas sean conscientes de lo que sucede. ¡Pásalo!

Otros mensajes en Agosto del 2005