Atlante

Publicado el 17 de Agosto, 2005, 12:06

Es el momento de que los que paséis por este blog seáis partícipes de un rotundo experimento sobre psicología veraniega. Mirad durante diez segundos la fotografía de arriba, no a los gallus gallus que tratan de crear un túnel por el que escapar, sino a las dos personas de abajo. Después de observar durante ese tiempo la imagen, responde a la siguiente pregunta ¿las personas te han parecido personas inteligentes o más bien borregos?

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Sorprendentemente, en un 99,99% de los casos se acaba viendo borregos en la fotografía. Hay que advertir sin embargo que no son tales los fotografiados, son gente inteligente, pero las circunstancias ambientales que nos rodean nos hacen percibir de un modo erróneo la realidad, pronto aclararé la causa.

Lo que voy a demostrar es tan demoledor que es preferible comenzar exponiendo los méritos del experimento para aumentar su credibilidad. Lo primero que hay que advertir es que una gran cantidad de investigadores han participado en la creación de la estadística:Gatopardo, Muiño y la gente de Ciberpunk, así como yo mismo, hemos hecho la prueba en 1000 voluntarios, de los cuales todos menos uno vieron los borregos (esta era la primera parte de la prueba, después expondré la segunda). Así, Gatopardo entrevistó a 246 voluntarios, Muiño a 366, la peña de Ciberpunk a 387 y yo a 1 persona, que casualmente era yo mismo, ya que no tuve tiempo para más. De todas esas personas, sólo una percibió que esos borregos no eran unos borregos y fue la persona que yo entrevisté.

Sin embargo, como segunda parte del experimento se suministró una fotografía nocturna en la que había una absoluta falta de luz y en esas condiciones, un 100% de los entrevistados no vio a esos "borregos"... sospechoso.

Los hechos son evidentes: ante una alta luminosidad esas personas parecieron borregos mientras que ante un bajo nivel de luminosidad, no.  ¿Las conclusiones? Teniendo en cuenta que estamos en verano, parece evidente que esas personas parecen borregos por el color de su piel. Ambos están blancos y no sólo eso, sino que además están a la sombra y no tomando el sol como debieran en este mes de Agosto. Sí señores, el 99"99% de los entrevistados confundió a esas personas como borregos únicamente por el color blanco de su piel. Craso error y clara demostración de que nuestros conceptos mentales están equivocados. Para la mayoría de la población, si una persona está al sol, a 30 grados o más, no es borrega, mientras que si está fresquito a la sombra sí es borrega. Se preguntarán: ¿cómo es posible esto?, yo también me lo pregunto y los de la foto también se lo preguntan. La única explicación es que la industria turística y el deseo de destacar sobre las demás personas de nuestra ciudad han producido esa extraña inversión en nuestros conceptos, haciendo primar el status social ante la lógica, asociando la piel castigada y quemada con la belleza y la piel sana con la fealdad. A los que acaben de comenzar su quincena de vacaciones sólo puedo decirles que, como demuestra el experimento, el mejor momento para ir a la playa es por la noche, es cuando te aseguras de que nadie puede verte como un borrego por muy blanco que estés...