Atlante

3 de Septiembre, 2005


Publicado el 3 de Septiembre, 2005, 22:43

Científicos descubren la doble rotación de la Tierra. ¡Ya era hora!. Parece que esa gente deja los descubrimientos más fáciles para lo último. La doble rotación de la tierra a velocidades distintas era completamente evidente y responde a la siguiente ley universal: Todo cuerpo compuesto que gira lo hace llevando una velocidad independiente en cada una de sus partes, con mayor velocidad en sus partes internas y además, dicho giro aumenta la atracción gravitatoria hacia la materia cercana.

Este principio se puede demostrar empíricamente llevando a cabo un doble experimento muy fácil de realizar, que cada uno puede probar en una habitación con unos cuantos metros de espacio libre.

El experimento se lleva a cabo del siguiente modo: ponte en el centro de la habitación y comienza a girar sobre ti mismo. Tienes que girar unas cuantas veces para comenzar a notar el efecto, recuerda que desde su formación la Tierra ha debido de girar unas 1.460.000 miles de millones de veces aproximadamente, de modo que ten paciencia, si nuestro planeta ha conseguido el doble giro tu también puedes. Lo primero que notarás es que efectivamente el flujo de gravitones, que provoca la fuerza con la que la gravedad te atrae, está aumentando, pues sentirás que tu cuerpo se siente cada vez más inclinado hacia el centro de gravedad terráqueo. Extiende los brazos para mantener mejor el equilibrio y sigue con el ritmo de giro. Continua así hasta que caigas y fíjate en lo que sucede ahora: ¡tu visión sigue girando! Efectivamente, lo que estás experimentando es la doble rotación, pues tu cerebro sigue dándole vueltas al asunto en el interior de tu cabeza y como giraba a más velocidad que tu cuerpo, le cuesta más tiempo detenerse. Esta es la primera conclusión que se puede extraer.

Para hallar la segunda conclusión hay que usar un poco la memoria y creer en todas esas historias de las ideologías políticas, ahí va: cuando comenzaste a girar ¿lo hiciste de derechas o de izquierdas? Segunda pregunta: cuando terminaste de girar, ¿tu cerebro giraba de izquierdas o de derechas? Tercera pregunta: cuando caíste, ¿caíste de cara o con la parte donde la espalda pierde su honesto nombre? (uso este eufemismo porque su otro nombre es demasiado grosero) (pincha ese enlace si eres hombre, si eres mujer, pincha éste y si eres homosexual, ten cuidado con el culo que pinchas... es solo una advertencia...). Bueno... mejor olvidemos esta última pregunta. Tras apuntar los resultados, analízalos: Si tu cuerpo giraba de izquierdas y tu cerebro también de izquierdas, enhorabuena, eres una persona coherente en acción y pensamiento, puedes pasarte por la red progresista. Si tu cuerpo giraba de derechas y tu mente de derechas, enhorabuena también, eres igualmente consecuente, puedes pasarte por la red liberal. Si tu cuerpo giraba en un sentido y tu cerebro en el contrario: te pasaste de vueltas. Tienes dos opciones: No pasarte aún por ninguna de esas webs y repetir el experimento dos veces más para asegurarte o pasar por ambas webs a conocer a toda esa gente apiñada en torno a sus simpatías políticas, siempre se puede aprender algo estudiando los polos opuestos.

Nota: Este experimento sigue la filosofía CopyLeft, puedes enseñarlo a todos los que quieras libremente, pero se ruega encarecidamente que no se les transmita a los chinos, cualquiera sabe lo que le sucedería a la Tierra si todos se pusieran a girar a la vez (por cierto que ellos dicen que girarían de izquierdas, pero yo albergo algunas dudas).

Publicado el 3 de Septiembre, 2005, 0:36

Durante siglos de historia humana el poder de un grupo social / nación o cualquier tipo de asociación se ha basado principalmente en la calidad de sus herramientas, en la fertilidad de sus tierras o en su abundancia de recursos, en la convicción de sus miembros en una ideología que predique el bien común en el futuro (falsas esperanzas), en el esfuerzo que estas podían desarrollar para el bien de su grupo, en su número, en su capacidad para renovar a sus integrantes muertos y en la confianza que tengan en sus líderes, basada en la creencia de que velan por su felicidad. La especie humana es social y grupal, nuestra mente no usa realmente la razón para llegar a sus conclusiones cuando estamos hablando de temas sociales, sino que generalmente sigue otros patrones que permiten al individuo apoyar a su sociedad, familia, grupo, etc. Cuando todas estas condiciones surgen naturalmente, comenzaba la extensión por el mundo de un grupo fuerte. Bien lo saben los listillos que quieren verse por encima de los demás y por esa razón se afanan en crear una realidad oficial falseada, un entorno artificial manipulado por ellos, con los que conseguir todos esos aspectos en una sociedad.

Esto es, que cuando una minoría de personas que poseen una astucia más desarrollada (por la experiencia, por supuesto, por años de aprovecharse de las personas de buena fe) quiere conseguir poder, recurre a crear todos aquellos elementos que necesita para conseguirlo: buenas herramientas, conquista de excelentes tierras, creación de ideologías que traigan falsas esperanzas, la llamada a conseguir entre todos un objetivo por el bien común, la represión de la mayoría para conseguir que se esfuercen a cambio de lo mínimo o menos, la adoración al concepto del matrimonio y la familia y los métodos de publicidad, junto a los oportunos actos calculados con los que demostrar que quieren a sus gentes. Elementos que por supuesto, cumple el imperio estadounidense al pie de la letra y que no creo que yo tuviera que enumerar para que nadie los recordara. Si nos paramos a pensar en uno de los grupos que más éxito ha tenido durante muchos siglos: la iglesia católica, vemos que todo su éxito estriba en que su doctrina facilita la consecución de todos los elementos necesarios para que el grupo prospere a costa del sufrimiento de la mayoría. El nuevo Papa, antes de ser nombrado como tal era el símbolo de la tradición y ahora es un amable y queridísimo hombre que vela por la felicidad del pueblo, cómo no. Como este, infinitos casos más, pongamos también a China como ejemplo. Y todo ello funciona por la necesidad de los indefensos de delegar las decisiones que afectarán a sus vidas en manos de otros, con la única condición de que sean manos de personas que les quieran.

En estos días en que Nueva Orleáns ha sido prácticamente arrasada hemos asistido a la horrible realidad de un imperio despreocupado por el destino de los suyos. No es la prioridad de la administración estadounidense hacer la vida mejor a sus habitantes, ni siquiera de tenderles un brazo cuando están en situación de vida o muerte. Cinco días de penurias han tenido que soportar hasta que sus dignatarios han advertido que uno de los principios del lavado de cerebro grupal estaba siendo dañado. Dejar a tantas personas sufriendo ante las cámaras es claro ejemplo de que todas las buenas palabras con que las convencen para que les cedan el control de sus vidas no son más que falacias bien calculadas, mascaradas, teatro, mentiras... Creo que soy muy pesimista, pero mi opinión es que el temor de le los políticos de perder su máscara de bondad es el único motivo por el que aquellas personas pueden tener una oportunidad de salir de aquella situación. Es absurdo pensar que los dirigentes de aquél imperio no alberguen sentimientos de respeto a la humanidad, deben de tenerlos como humanos que son, pero en momentos como este, surge la duda de si sus sentimientos de superioridad no les ciegan hasta lo impensable.