Atlante

30 de Octubre, 2005


Publicado el 30 de Octubre, 2005, 22:13

Las citas de Ortega y Gasset las buscaba como complemento a una idea que quería plasmar en palabras. Entre las entradas anteriormente escritas en mi blog aparecían dos relacionadas con la superación personal "somos lo que hacemos con nuestro tiempo" y "el entusiasmo como motor del ser humano". Pensamientos nacidos de un inconformismo con la idea de que unos seres humanos somos mejores o más capaces que otros por razones de nacimiento. El tercer tema que publicaba aquí "sobre la estimulación intelectual y el pensamiento" también surgía por algo similar y allí ya citaba a Descartes, concretamente aquella frase suya "lo que se denomina el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así como la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por diversas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no es suficiente tener buen ingenio, sino lo principal es aplicarlo bien." En una época en la que nada se sabía de genética y este filósofo apuntaba a otras razones para explicar nuestras diferencias.

El principal elemento, base del desarrollo de un ser humano es su conciencia de  aprendizaje, es decir, el conocimiento por parte de la persona de que debe dedicar su pensamiento al análisis de lo que ocurre para obtener conclusiones útiles y el uso de su tiempo para la práctica de esas conclusiones. No toda la gente reacciona igual ante un suceso. Unas, lo viven y continúan inmediatamente con un nuevo asunto. Otras, se detienen un momento, lo analizan, diseccionan, estudian, obtienen conclusiones y piensan cómo debió haber actuado y cómo actuará en el futuro ante situaciones similares. En realidad esta estrategia es natural en casi todos nosotros y se aprende con una mínima experiencia vital, pero existen grupos en los que esta estrategia no se desarrolla.

Excluyendo el grupo de personas que nacen con una deficiencia psíquica, encontramos que todavía hay gente a la que le cuesta llevar a cabo esa técnica. Y la causa, excluida ya la genética, está en el entorno, en las circunstancias en las que el niño se desarrolla. Así, un entorno rico en estímulos, en el que el niño, por ejemplo, es guiado por unos padres que le plantean retos y le enseñan a efectuar ese análisis necesario para el aprendizaje destacará inevitablemente sobre aquél al que le transcurren los días en un ambiente sosegado, demasiado tranquilo, con poca actividad y con el único motor para la acción de sus necesidades corporales. La riqueza de estímulos y retos del entorno probablemente determinará el potencial del pequeño con mayor seguridad que sus genes, el tiempo del que disponga o su entusiasmo, que son los otros elementos a los que anteriormente me he referido. El entorno y la actitud de la persona ante él son claves.

Hasta hace pocos años, la mayor estimulación intelectual que uno de nosotros podía hallar estaba limitada a los centros de conocimiento o bibliotecas particulares, a los que el individuo debía tener acceso para recibir aquella información que otras personas habían dejado escritas para la posteridad. La transmisión de conocimientos, producto de la experiencia de sus semejantes, es la estrategia que ha permitido al ser humano llegar tan lejos en el dominio de la naturaleza. Ahora, contamos con una nueva herramienta de transmisión, más accesible, personalizable y rica: La red de redes. Plantea tantas preguntas... ¿Incrementará el nivel de estímulo de los ciudadanos? ¿Aumentará gracias a ella nuestra propia conciencia de aprendizaje? ¿Permitirá a más personas desarrollarse en un entorno rico en estímulos intelectuales? Estas son las preguntas que me hacen ver tantas posibilidades en esta nueva herramienta construida entre todos y para todos. Es la clave de una nueva concepción de la vida intelectual de las personas. Un nuevo modo de hacer sociedad. Las expectativas pueden ser tan grandes como cada uno pueda imaginar y también está ahí ese sentimiento de maravilla ante algo tan extraordinario, que tanto puede hacer por nosotros.

Publicado el 30 de Octubre, 2005, 20:50

Otro buen ejercicio para el pensamiento:

'Cuando hemos llegado hasta los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano - como los moribundos recuerdan al punto de la muerte toda suerte de nimiedades que les acaecieron -. Vemos, entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres ni las grandes ambiciones que nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos, tal ingeniosidad que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre. Me parece muy humano el suceso de quien, desesperado, fue a ahorcarse a un árbol, y cuando se echaba la cuerda al cuello, sintió el aroma de una rosa que abría al pie del tronco, y no se ahorcó'. (J. Ortega y Gasset, 'Meditaciones del Quijote')

'Hay quien sabe vivir como un sonámbulo. Yo no he logrado aprender este cómodo estilo de existencia'. (J. Ortega y Gasset, 'España Invertebrada')

'Existen hombres decididos a no contentarse con la realidad. Aspiran los tales que las cosas lleven un curso distinto: se niegan a repetir los gestos que la costumbre, la tradición, y en resumen, los instintos biológicos les fuerzan a hacer. Estos hombres llamamos héroes. Porque ser héroe consiste en ser uno, uno mismo. Si nos resistimos a que la herencia, a que lo circunstante nos impongan unas acciones determinadas, es que buscamos asentar en nosotros, y sólo en nosotros, el origen de nuestros actos. Cuando el héroe quiere, no son los antepasados en él o los usos del presente quienes quieren, sino él mismo. Y este querer ser él mismo es la heroicidad. No creo que exista especie de originalidad más profunda que esta originalidad 'práctica', activa del héroe. Su vida es una perpetua resistencia a lo habitual y consueto. Cada movimiento que hace ha necesitado primero vencer a la costumbre e inventar una nueva manera de gesto. Una vida así es un perenne dolor, un constante desgarrarse de aquella parte de sí mismo rendida al hábito, prisionera de la materia'. (J. Ortega y Gasset, 'Meditaciones del Quijote')

'¿Puede hoy un hombre de veinte años formarse un proyecto de vida que tenga figura individual y que por lo tanto necesitaría realizarse mediante sus iniciativas independientes, mediante sus esfuerzos particulares? Al intentar el despliegue de esta imagen en su fantasía ¿no notará que es, si no imposible, casi improbable, porque no hay a su disposición espacio en que poder arrojarla y en que poder moverse según su propio dictamen?...El desánimo le llevará, con la facilidad de adaptación propia de su edad, a renunciar no sólo a todo acto, sino hasta a todo deseo personal, y buscará para sí una vida estándar, compuesta de desiderata comunes a todos,...' (J.Ortega y Gasset, 'La rebelión de las masas')

'Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo' (J.Ortega y Gasset, 'Meditaciones del Quijote')

'...es falso decir que en la vida 'deciden las circunstancias'. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.' (J. Ortega y Gasset, 'La Rebelión de las Masas')

Publicado el 30 de Octubre, 2005, 0:37

 "Pero no sirve de nada tener esos derechos si no se usan: el derecho de libre expresión cuando nadie contradice al gobierno, la libertad de prensa cuando nadie está dispuesto a formular las preguntas importantes, el derecho de reunión cuando no hay protesta, el sufragio universal cuando vota menos de la mitad del electorado, la separación de la Iglesia y el Estado cuando no se repara regularmente el muro que los separa. Por falta de uso, pueden llegar a convertirse en poco más que objetos votivos, pura palabrería patriótica. Los derechos y las libertades o se usan o se pierden."

"Si no podemos pensar por nosotros mismos, si somos incapaces de cuestionar la autoridad, somos pura masilla en manos de los que ejercen el poder. Pero si los ciudadanos reciben una decuación y forman sus propias opiniones, los que están en el poder trabajan para nosotros. En todos los países se debería enseñar a los niños el método científico y las razones para la existencia de una Declaración de Derechos. Con ello se adquiere cierta decencia, humildad y espíritu de comunidad. En este mundo poseído por demonios que habitamos en virtud de seres humanos, quizá sea eso lo único que nos aísla de la oscuridad que nos rodea."

De su libro "El mundo y sus demonios". Aunque yo las he encontrado en el siguiente blog:

http://botellamar.blogspot.com/2005/09/somos-polvo-de-estrellas-que-piensa.html

Al que he llegado desde:

http://historias_de_la_ciencia.lamevaweb.info/

Que es la web que recomienda Ramón Corominas en su interesantísimo PodCast:

http://www.loscoloresdelaciencia.com/podcast/index.htm